lunes, junio 25, 2007

Suspenso el profesor(OviedoDiario)

* Artículo publicado por el periódico semanal OviedoDiario.
Cuando una asignatura con cientos de alumnos es aprobada únicamente por uno, cabe preguntarse si el problema es del profesor o del sistema, en lugar de los estudiantes.

Recientemente saltaba a los medios de comunicación el caso de un profesor de la Facultad de Medicina(carrera a la que acceden alumnos con más de un 8 de nota media en bachillerato y selectividad) que suspendía a 145 de sus 146 alumnos, y lo grave del asunto es que no es ni el único caso ni el más grave en la Universidad de Oviedo. Son muchas las asignaturas que no aprueban ni el diez por ciento de los alumnos. Las consecuencias son: alarmantes retrasos en la finalización de las carreras (hay carreras de 3 cursos cuya media de años para terminarlas es superior a 7, es decir, más de 2 años por curso), masificación, baja calidad docente, abandono de los estudios,...

La causa principal de este fallo del sistema hay que buscarla en el bajo nivel en pedagogía de muchos de lo profesores, a los cuales para acceder a una plaza universitaria no se les exige ningún tipo de conocimiento ni habilidad pedagógica, ni hay cursos previos para formarles en dichos conocimientos. Tan solo se tienen en cuenta sus títulos y méritos en investigación, y si bien la investigación es un pilar fundamental en nuestro sistema universitario el principal es la docencia, la transmisión de conocimientos. Y es que no siempre el que más sabe es el que mejor enseña. Las dotes de docencia son habilidades que no todo investigador tiene. Se le presumen pero la larga experiencia demuestra que se trata de un error.

Tan mal explican algunos profesores y tan poco les preocupa a otros que sus alumnos les entiendan, que es imposible, con una seguridad del 99 por ciento, aprobar determinadas asignaturas(especialmente en las ingenierías) sin prepararlas en una academia privada. Y claro, no es admisible que después del pago de elevadísimas matrículas universitarias, que impiden a muchos acceder a este tipo de estudios, haya que pagar todos los meses una academia donde imparten las mismas clases por las que abonaron tasas públicas, pero eso sí, en esta segunda ocasión el profesor explica correctamente, sin ser catedrático, y se preocupa porque sus alumnos le sigan y entiendan pues de ello depende su sueldo ya que su clientela depende de forma directa del éxito de sus alumnos.

La solución a esta enloquecida espiral de despropósitos pasa porque las autoridades universitarias se tomen muy en serio y de una vez por todas el problema. A la vez deben dejar de minimizarlo o mirar hacia otro lado, porque el primer paso para solucionar cualquier problema es reconocer su existencia. Para ello habrá que tomar medidas contundentes contra aquellos profesores que se saltan muchas de sus clases(especialmente los viernes... sin comentarios), o aquellos que llegan media hora tarde a clase y/o marchan 20 minutos antes, o aquellos que no cumplen su horario de tutorías(horario laboral obligatorio y remunerado, actitudes estas que no se le consentirían a ningún trabajador en ningún otro empleo, público o privado), e impartir cursos de métodos pedagógicos a los profesores actuales y a los futuros aspirantes y evaluar dichos conocimientos a la hora de acceder a las plazas. Aquellos que no son capaces de impartir sus clases en unas condiciones aceptables deben dedicarse a otros menesteres, incluida la citada investigación, porque no todo el mundo vale para ser profesor igual que no todo el mundo vale para ser futbolista ni los guardametas pueden jugar de delanteros en punta.

Al fin y al cabo, a los estudiantes lo que más nos preocupa por encima de infraestructuras, comedores, transporte, etc, son las clases que recibimos porque el núcleo de nuestra actividad es la adquisición de conocimientos, y determinados profesores ponen en cuestión el pilar fundamental del sistema universitario. Naturalmente que son mayoría los profesores dignos de ese nombre, que sí se preocupan por el aprendizaje de sus alumnos, preparan sus clases, y se esfuerzan en hacer lo mejor posible su trabajo docente y de seguimiento de sus discípulos. Pero es lógico que cuando no es así, seamos los estudiantes, en ejercicio de nuestros derechos y deberes, los que suspendamos a ese tipo de profesores. Somos, además, muy generosos pues nuestra proporción de suspensos no es tan grande ni llamativa, y es evidente, que en las ocasiones en las que no aprueban ni el 10 por ciento de los estudiantes, la nota que esté más clara sea el suspenso del profesor.

jueves, junio 07, 2007

Reforma del bachillerato

La organización de las enseñanzas del Bachillerato que ha propuesto el MEC es positiva para los estudiantes, ya que permitirá que éstos promocionen de curso en primero con la mitad de las materias superadas, y tengan por tanto la oportunidad de avanzar en materias de segundo, sin tener que volver a cursar todas las materias de primero.

La propuesta supone flexibilidad y una aplicación positiva de la metodología docente y de los procesos de evaluación, de tal forma que la repetición se abandona como método de enseñanza-aprendizaje, y se prima el esfuerzo de superar más de la mitad de las materias para poder cursar parte de segundo, lo que beneficiará a los estudiantes y fomentará la cultura del esfuerzo.

Por otro lado, es positivo que se pueda escoger una materia de una modalidad diferente a la elegida, porque también aporta más posibilidades y flexibilidad en la elección de los estudiantes.

Pero si bien la propuesta es una buena idea, sería muy arriesgado ponerla en marcha sin los mecanismos y recursos suficientes que garanticen su adecuada implantación. Además, otro posible inconveniente en el que parece que ni asociaciones de padres ni sindicatos han reparado a la hora de valorar la medida, es el problema que puede suponer a algunos estudiantes enfrentarse a la prueba de selectividad de determinadas asignaturas que en lugar de haber estudiado ese mismo curso hará más de un año que no estudian; si bien este problema solo afectaría a los estudiantes que habiendo suspendido en 1º de bachiller menos de la mitad de las asignaturas y al menos una, hagan el curso puente y tras finalizar el bachillerato quieran hacer la selectividad para acceder a la universidad, obligándoles a repasar las asignaturas aprobadas en el curso puente, durante el último año de bachiller..

Y que no intenten confundir a la ciudadanía los dirigentes del PP diciendo que se va a aprobar a los estudiantes con medio curso suspenso, no se aprueba a nadie ni una sola asignatura, simplemente a los que aprueben al menos la mitad se les da la posibilidad de repetir solo con las asignaturas suspensas y a la vez ir sacando asignaturas del segundo curso, y no tener que repetir también con las asginaturas que ya han aprobado. No como ocurre ahora que un alumno que suspende 3 asignaturas tiene que repetir el curso con esas 3 y las 8 que ya aprobó.