miércoles, diciembre 27, 2006

Una reforma tímida a la medida de los rectores, no de los estudiantes

Los estudiantes esperábamos una reforma para que las universidades públicas se convirtieran en instrumentos para el cambio social, formadoras de ciudadanos críticos, participativos, profesionales, volcadas en la investigación en pro de los avances científicos y en la generación y transmisión de conocimiento para el progreso social.

Y lamentamos que a pesar de que el Ministerio mantuvo numerosas reuniones con nosotros, se ha limitado a eso, a escucharnos, ya que nuestras reivindicaciones no son recogidas en su mayoría en el texto legal. No se incluye, por ejemplo, una fórmula que garantice un porcentaje mínimo de representación del 35 % para los alumnos(que somos más del 90% de la comunidad universitaria) en los órganos de representación y participación de las universidades, para que dejemos de tener los marginales porcentajes de representación de hoy en día, que provocan que nuestra capacidad de decisión y participación en dichos órganos, sea prácticamente nula, manteniéndose la mayoría para el profesorado permanente en los procesos electorales. Se les da a las universidades privadas la posibilidad de que abran centros adscritos a universidades públicas, algo gravísimo, por ser un ataque a los pilares de la enseñanza pública, que demuestra la falta de compromiso financiero con los centros públicos, siendo mucho más cómodo así, poniendo la formación universitaria en manos de empresas privadas.

La idea de vertebrar la representación estudiantil a nivel estatal, a través de un Consejo Nacional de Estudiantes, es una idea que también le trasladamos a la Ministra, viendo así cumplidas nuestras expectativas en este sentido, como también es un avance considerable la propuesta de recoger los derechos y deberes de los estudiantes universitarios en un estatuto del estudiante universitario, otra de las iniciativas que le propusimos, así como la inclusión del reconocimiento de la participación estudiantil en la vida universitaria, pero hay que lamentar que en el último ciclo de esta legislatura, aún no existan ni borradores para ponerlos en marcha, y cabe exigir, por tanto, que se pase de una vez de las palabras y promesas a los hechos.

Sobre el futuro Estatuto del Estudiante, debe recoger derechos y deberes para los estudiantes universitarios de España. Los contenidos han de abarcan diferentes temas como:

* La formación integral de los alumnos
* La igualdad de oportunidades.
* El fomento de la integración plena para superar cualquier causa de marginación, tal como recoge el artículo 14 de la Constitución española.
* La representación estudiantil y el reconocimiento de la misma, la ampliación de los porcentajes, y el fomento del asociacionismo; el derecho a huelga, reunión y manifestación.
* Los derechos en el seno del Espacio Europeo de Educación Superior.
* La propiedad intelectual de los trabajos universitarios.
* Un Reglamento para la revisión de exámenes.
* Un Reglamento de regulación de las prácticas externas.
* La orientación para el empleo, las salidas profesionales y la creación de Gabinetes de Iniciativa Emprendedora.
* El ocio, la cultura y el tiempo libre.
* La participación en la evaluación de la calidad: docencia, servicios, planes de estudios, y en el Plan Nacional de Calidad.
* La inclusión de un adjunto alumno al Defensor Universitario.
* Así como la gratuidad de los servicios obligatorios, como las tasas de secretaría y la expedición del título o la certificación del expediente.


En relación con la propuesta de crear un Consejo del estudiante universitario como órgano colegiado de representación estudiantil a nivel estatal, tienen que ser los estudiantes, a través de sus representantes, los que decidan el marco general de un nuevo órgano que les represente ante las instancias nacionales e internacionales, más allá de la legitimidad de cada órgano colegiado o asociación en su universidad o en su comunidad autónoma.

Los estudiantes, sus derechos e intereses, y la universidad pública son lo primero, y por eso, no sería bueno perder esta oportunidad de crear un órgano que aglutine las diferentes sensibilidades representativas de las universidades y de las comunidades autónomas, y que sirva para que los estudiantes estén mejor representados, y disfruten de más posibilidades de participar a todos los niveles.

Otros aspectos positivos , que reivindicamos en el proceso de negociación, y que han sido incluidos, son el hecho de que figure el requisito de efectuar una única prueba para el acceso a la universidad(la LOU del PP pretendía imponer 2 pruebas), y los nuevos derechos para los estudiantes: la obtención de reconocimiento académico por su participación en actividades universitarias culturales, deportivas, de representación estudiantil, solidarias y de cooperación, y recibir una atención académica que permita hacer compatibles sus estudios con la actividad laboral, pero dicho reconocimiento se queda en una simple mención y no se concreta como debería, lo que podría posteriormente dar lugar a diferentes tratamientos en cada universidad, una muestra más de la influencia de los rectores en la redacción de la Reforma de la LOU.

Hay que ser optimista, en cambio, con la idea de que la universidad pública recupere protagonismo y autonomía con la conversión de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) en una agencia pública.

Otros aspectos que merecen el apoyo de los estudiantes son la inclusión de apartados específicos para el deporte y las políticas de discapacidad, así como la creación de la Conferencia General de Política Universitaria. Así como el hecho de que los profesores de la universidad privada no puedan serlo a la vez de la pública.

Por último, apoyar que se haya incluido en el texto la estructura básica del sistema a partir de nuestra incorporación al EEES o la previsión de análisis bianuales para la financiación dependiente de la Conferencia General de Política Universitaria. Pero lamentar que el Ministerio aún no haya concretado como se va a llevar a cabo la implantación del EEES y su equiparación con el actual sistema.